Insaniquarium Deluxe

Claudia

Señorita Yocelin Claudia Bárbara Navarro Miranda,

Trataré de ser lo más breve posible. Recuerdo como si fuese ayer el día, la primera vez en que te vi, aunque no nos hicimos amigos ni nada en dicha ocasión. Tú estabas en la torre demoníaca, había evento de subida, y pues, recuerdo claro cuando preguntaste quiénes eran de Chile y mejor aun recuerdo cuando pronunciaste las palabras “yo soy de Peñalolén”. Y aquí ya partí con mi primer error dentro de muchos, ¿cuál? el no haberte hablado.

                Más adelante, unos meses después, recuerdo cuando quise robarte una habitación de la segunda planta de la cueva de arañas. Discutimos tanto en ese momento, cosa que pude haber evitado. Con el paso de los días, volvimos a toparnos en el mismo lugar, yo pensé que me odiabas, pero sentía la culpa por haber sido tan antipático anteriormente. Pues, tú me hablaste, y fue la primera vez que me perdonaste. Comenzamos a hablar, recuerdo que estabas comiendo galletas (no me quisiste convidar jajaja), también recuerdo que estaban haciendo mariscos y estaba pasado a chorito. Esa primera conversación de forma amistosa nos marcó, ya que desde ese instante cada vez comenzamos a hablar más y más, me empezaste a contar los problemas de tu vida personal y yo los de la mía, empezamos a pasar más tiempos juntos, empecé a disfrutar cada momento que junto a ti vivía, empecé a amar cada palabra que de ti saliera.

                Recuerdo que éramos de reinos distintos, tú siempre me ibas a visitar, se notaba también que te gustaba estar junto a mí tanto como a mí me gustaba estar contigo. Un día hubo un evento de guerras y yo me pasé a tu reino usando como excusa que quería ayudar a DarkMagician (creo que así era el nombre si mal no recuerdo) a ganar dicho evento, cuando en realidad el verdadero trasfondo de todo esto era estar más y más cerca de ti. Una vez terminadas las guerras, no volví a los rojizos, sino que me quedé en los limones, justamente porque quería quedarme contigo, me encantaba cada momento junto a ti, leseábamos tanto, se pasaba realmente genial. Me acuerdo también que por esos días me diste un objetito que conservaré hasta el fin de este juego.

                En fin ¿En qué desembocó todo eso? Bueno, nos terminamos enamorando perdidamente el uno del otro. Pero yo no me atrevía a decírtelo, siempre he sido muy tímido y creo que lo habrás notado todo el tiempo que hemos estado juntos. No sabía cómo decirte lo que sentía (y siento actualmente y más fuerte que nunca) por ti, sabía que tenías novio y temía que me fueses a decir que no, pero por otro lado también notaba que te encantaba cada segundo junto a mí. Finalmente me armé de valor y te lo dije un día que te enojaste conmigo por mi anterior situación con Mafer.

                Aquel puente de ensueños que siempre guardaré en mi corazón como si fuera realmente verdadero, como si de verdad hubiese existido ese lugar. Aunque pensándolo bien, claro que existe, existe dentro de nuestros corazones, dentro de nuestra memoria, dentro de nuestro amor. Ese día, ese 9 de mayo, en ese lugar, comenzaría lo que sería la más hermosa relación que jamás haya visto.

                Al próximo día ya era tan precioso comenzar y poderte decir “amor” o “te amo” libremente, sin temor a que te pudieses molestar. Iniciamos una relación tan espectacular, llena de sueños, llena de metas, llena de paisajes imaginarios, llena de momentos hermosos, llena de alegría y lo más, pero más importante, completamente llena de amor, de un amor único, de un amor que es más que amor, de un amor que simplemente lo puedo definir como nuestro amor, sólo de nosotros y de nadie más que de nosotros.

                Como una vez me dijiste “antes no era tan expresivo”, es cierto, comencé siendo algo escrupuloso, esto era nuevo para mí, nunca había presenciado un sentimiento tan maravilloso como el que me proporcionaste. Pero con el tiempo me fui atreviendo a nuevas cosas, venciendo todo tipo de timidez que siempre ha reinado en mí. Al principio sólo hablábamos por metin, luego comenzamos a hablar por whatsapp, más tarde por skype, comenzamos a charlar por teléfono móvil y a hablar por llamadas. Nunca escuché una voz y una risita tan dulces como las tuyas, ese tono tan tierno, esa felicidad que cada una de tus palabras disipaba.

Lo cierto es que junto a ti los días pasaban volando, se apoderaba de mí un estado de alegría tan grande. Pasamos tantos momentos hermosos. Cada vez a tu lado era como estar en otro mundo, donde sólo existiéramos tú y yo. Era como si a pesar de todos los kilómetros que nos separaban estuviéramos más cercanos que nunca. Por las noches, cuando hablábamos me llegaba a imaginar, al cerrar los ojos, que estaba a tu lado y tú a mi lado, y que podía acariciarte, abrazarte fuerte y besarte una y otra vez.

Es cierto que durante estos períodos tuvimos varios altibajos, pero siempre supimos salir adelante, “nuestro amor todo lo vence y no hay nada más fuerte que este sentimiento”, y cada día después de una discusión venía una agradable reconciliación, varias veces me dijeron y oí decir “lo mejor de cada pelea es la reconciliación” y pues claro, aunque también rescato todo lo que íbamos aprendiendo como pareja cada vez que se nos presentaba una de estas dificultades. Cada vez luego de un altercado era como si algo hubiese cambiado en nosotros, era como si estuviésemos más unidos, no, estábamos efectivamente más unidos.

Hicimos una relación casi perfecta (y digo casi porque sólo tú eres perfecta y nada más que tú), llena de alegrías, de confianza, de unidad, era como si fuésemos uno solo. Destacaré algunas situaciones que me fascinaron de nuestra relación, y que todavía hoy, a pesar de lo sucedido me siguen fascinando y me siguen manteniendo la esperanza en pie de que esto todavía puede prosperar. Bueno, comienzo:

1-      Las mañanas; me agradaban demasiado, despertar y que lo primero en ver durante el día  sea un mensaje de quien tanto amo dándome los buenos días y los buenos deseos para el día que ya salía de sus raíces.

2-      Los momentos en metin; como ya te dije, era como si pudiera tenerte a mi lado a pesar de toda la distancia, a pesar de todos los obstáculos que nos impiden estar cerca, te tenía aquí, en frente mío, quizá cualquiera piense que estoy loco, que estoy alucinando, pero yo te tenía aquí, a mí lado, te veía y todavía te sigo viendo. Simplemente era hermoso, cada vez que te besaba a través de él era como si en verdad te estuviera dando todos los besos que no puedo darte.

3-      Las llamadas por celular; tu voz tan dulce, escuchar esa vocecita diciéndome “te amo” se sentía tan bien. Hablar durante la mañana y durante la tarde (la noche la consideraré en otro punto) cuando no podíamos comunicarnos porque no estábamos en nuestras casas, era realmente maravilloso. Solíamos hablar tipo 9 de la mañana, nos deseábamos que nos vaya bien y nos expresábamos nuestro amor. Luego hablábamos tipo 2 a 3 de la tarde, hablábamos acerca de lo que habíamos hecho durante el día y una vez más nos expresábamos nuestro amor tan amorosamente amoroso (me gusta resaltar repitiendo palabras, es mi forma de escribir, si nunca te lo dije, ahora te lo digo, sí, escribo, me gusta escribir, no sé cuándo descubrí esta afición, pero lo disfruto).

4-      Las llamadas por skype; tantas no fueron, pero cuando eran, si que duraban largos ratos. ¡Qué cosa más hermosa que estará hablando con mi amada por horas y horas! Cuando te ponías a hacer ruiditos como “titititititi”, ¡ay mi amor! te salía tan tiernito, me provocabas una ternura tan inmensa, y me la sigues provocando. Nunca me quisiste hacer un “pum” y a pesar de todo no pierdo la esperanza de que pueda oírlo alguna vez.

5-      Las noches; sinceramente, esto fue lo que más disfruté. Después que te desconectabas del PC entrabas al whatsapp y lo primero que hacías era hablarme, tan tierna, tan hermosa como siempre. Me encantaba y todavía me encanta y todavía me veo viendo películas contigo, que sensación tan impresionante se sentía, no hallo palabras para expresar lo que sentía en esos momentos. Eran golpes de felicidad, golpes de diversión, golpes de locura, golpes de temor a veces (cuando eran de cucos) y lo más destacable, golpes de amor de un amor verdadero de un amor que todavía vive entre nosotros. Fantaseaba por mi mente, y deliraba, sí, deliraba, me observaba contigo, acostados, abrazados, viendo cada filme nocturno, me imaginaba protegiéndote cada vez que algo te asustara asustándote y besándote con besos cada vez que una escena de amor amorosa se aproximara. ¡Qué momentos tan hermosos mi amor! Pero no sólo era esto lo que disfrutaba de las noches, sino que mucho más. Lo más hermosos de la ida del sol y puesta de la luna y las estrellas, era cuando tocaba dar las buenas noches, ¡qué más bonito que hablar con quien amas antes de dormirte! tu voz se escuchaba con sueñito, y una vez más me provocabas una tierna ternura inmensamente inmensa. Varias veces me quedé dormido y varias veces tú también te quedaste dormidita como toda una dormiloncita dormilona, y vuelvo a decirlo, aunque suene repetitivo, ¡qué princesita más tierna! cada vez que te dormías me imaginaba como que tú estuvieras tan cansada por el día y de repente te durmieras apoyada en mi hombro, era tan lindo.

Volviendo a algo que dije antes, nos enamoramos perdidamente. Me enamoré locamente de ti, necesitaba de ti todos los días, te extrañaba demasiado cuando no estabas, era un verdadero caos cada momento lejos de ti. Es que tú tienes algo especial, algo que me flechó a ti la primera vez que hablamos amistosamente. No sé. Tu forma de ser tan exclusiva, tan alegre, tan extrovertida, tan sociable, tan cariñosa, tan agradable, tan Claudia. Tu carácter, un fuerte carácter, me encanta tu carácter, eres directa, cuando algo anda mal lo dices, y eso me fascina, me gusta que seas así. Eres hermosa, tu rostro tan refinado, esos cachetitos tan tiernos que dan ganas de apretar, tus ojitos tan brillantes, tu naricita tan respingadita, tu pelito tan natural, me encantas, tus patitas tiernitas, tus bracitos, tus manitos, tus piernitas, tu hermosa y delicada pancita. Toda tú me encantas, me hiciste enloquecer, me has hecho estar en las nubes desde que te conocí. Para mí, simplemente eres perfecta, en todo ámbito de la perfección.

Cuatro meses. En cinco días más, cinco meses serían. Eso es lo que llevamos. Aunque pareciera que lleváramos toda una vida conviviendo juntos, si bien los momentos juntos pasaban tan rápido, parecía paradójicamente como si el conjunto de días anteriores fuesen todo un conjunto infinito de ricos momentos entre ambos. Claudia, mi vida, mi amor, mi cielo, mi corazón, dueña mía (porque a pesar de todo lo sucedido siempre lo serás y nadie más que tú lo será); me diste los meses más alegres de mi vida; me diste los momentos más memorables de mi existencia; me aceptaste tal como era, con cada uno de mis defectos; me entregaste todo tu amor y tu cariño; me amaste como nadie más me ha amado y como nadie más me amará, y sé que a pesar de todo todavía me amas de la misma manera como yo te amo a ti; mi amor, tú me enseñaste a amar, me enseñaste el verdadero significado de esa palabra que muchos han buscado durante siglos y siglos. Y es que el amor es algo que vive, que perdura por siempre, es un sentimiento inexplicable que te hace sentir realmente completo, feliz, el amor es necesitar, el amor es extrañar cuando alguien no está, el amor es desear estar con la persona (no con la finalidad de simplemente saciarse uno mismo, sino con la finalidad del bienestar de ambos), el amor es estar feliz si quien amas está feliz y si quien amas está triste, buscar ayudarla. El amor es simplemente amar. Te amo Claudia, te amo demasiado.

Estos últimos días fueron bastante complicados para ambos. Y es que no era capaz de comprender que tú necesitabas tu espacio, que una relación no es sólo depender el uno del otro, puesto que eso aunque parezca ideal, perfecto, se vuelve una monotonía y todos necesitamos convivir con más personas, no podemos vivir en función de una sola persona. Muchas veces me preguntaba si acaso a ti te molestaría pasar tan juntos, o “como lapita” como solía decir, la verdad es que me daba miedo preguntártelo, temía que te enojaras por ese tipo de interrogante. Lógicamente es comprensible que tú tampoco te hayas atrevido a decírmelo, porque es obvio pensar que yo me podría enojar o algo, pero amor, yo nunca me habría enojado contigo, es más, yo me hubiera esforzado, esmerado, por tratar de solucionar eso. Yo te amo tanto, que lo único que quería y que sigo queriendo a pesar de todo es llegar a convertirme en alguien ideal para ti, llegar a ser la persona que necesitas, llegar a ser quien te haga feliz. El día que dijiste que eso de pasar todos los días juntos te molestaba, explotó todo, más aun con lo que te había pedido unos días antes de acabar dicho juego. Yo nunca quise hacerte sentir mal, sé que quizá no seguí la forma adecuada y lo reconozco, pero nunca habría querido hacerte sentir mal.

Quedaste muy molesta conmigo, y te entiendo. Yo tuve un comportamiento bastante cuestionable. Si bien me encantaba estar contigo y pasar momentos felices a tu lado, muchas veces por eso, obviamente sin intención, te privé, de cierto modo indirecto, de hacer muchas cosas que te hubiesen gustado. A veces nos hablaban, y yo era aburrido, no buscaba seguir la conversación, porque nada más quería estar contigo, y fui egoísta en ese aspecto, debo reconocer que lo único que me importaba eras tú, el resto me daba lo mismo. Muchas veces temí unirme a los alborotos por decir alguna cosa que te molestara, por nada del mundo quería hacerte enojar (puedes ver de nuevo por lo que te digo que soy tímido). Cometí un grave error, me centré tanto sólo en que estemos juntos, que no le presté atención a ciertos puntos como los que me dijiste. Lo que hice no fue en ningún momento por tratar de hacerte depender de mí, te amo demasiado y quizá fue por eso que buscaba sobreprotegerte, porque te adoro, porque eres todo para mí, y a pesar de todo, lo sigues siendo. Y espero me llegues a perdonar alguna vez por eso.

Esa discusión fue un veintidós de septiembre, un día lunes, de ahí en adelante casi ni hablamos, trataba de insistirte una y otra vez, pero obviamente tú necesitabas calmarte, era lógico que estuvieras muy molesta conmigo. Finalmente, hace pocos días atrás, decidí pedirte otra oportunidad, tú me dijiste que me la darías, que habían muchas, pero que todavía no era el momento. Me sentí tan reconfortado al escuchar de tu propia voz un “yo te amo mucho amor”, que resurgieron incluso más todas mis esperanzas de que cumpliéramos nuestros sueños, la gran meta de estar juntos, de llevar una vida de la mano.

Esta situación de estar peleados era muy difícil para ambos y lo sigue siendo. Por tu parte, sé que te duele muchísimo, que sientes una pena tremenda por tener que estar molesta conmigo, sé que al igual que yo a ti me extrañabas un montón, y con cada momento en que te enojas conmigo más veo que me amas. Has buscado distraerte, hacer nuevos amigos, conocer más gente, y eso está excelente y me fascinó verte algo mejor estos últimos días. Por mi parte, también me sentía muy mal, quería estar a tu lado una vez más, por eso quizá tanta insistencia. Yo soy un hombre débil, no soportaba nada más alejado de ti, necesitaba estar contigo, no lograba soportar esa situación, pensando desde la mañana a la noche en ti, llegaba todos los días con un nudo en el estómago por saber si este era el día en que todo volvería a la “normalidad” (normalidad entrecomillas porque sé que no sería lo mismo que antes, sería una relación más fructífera y más hermosa de lo que ya era). Comencé a empeñarme en hacer cosas que probablemente te iba a gustar saber; como lo era estudiar responsablemente, cumplir con mis deberes y comenzar a hacer deporte como algo relajador. Sabía que te pondría mejor saber que estaba realizando actividades como esas. Pero a pesar de todo eso, me seguía sintiendo débil, me faltaba mi otra mitad, me faltabas tú, me costaba vivir sin ti, y es por eso mismo que caí en el error de hablar con personas que no debí, como andaba mal, necesitaba hablar, necesitaba expresarme, con quien fuese. Y la verdad, es que me gustaba contar todo lo que me gustaba hacer cosas junto a ti, me gustaba contar lo mucho que te amo, y es por eso mismo, que cometí el error de decir algo que no debí, como es el caso de que “pregunté por ser GM, ya que tenía ganas de serlo, pero luego me desmotivé porque no quería estar lejos de Claudia, si yo era GM y ella no, entonces no sería bueno”.

No debí decir eso, pero Claudia, necesitaba hablar, necesitaba expresar a todos, de una u otra forma, mis ganas, mis deseos, mis anhelos de estar sólo a tu lado, a pesar de todo, solamente a tu lado. Y bueno, Nicol fue mi amiga muchísimo tiempo, hasta cierta vez que dictó injurias contra ti, de ahí en adelante le dije que nunca volvería a ser su amigo de antes. Pasó eso que te dije, ella me contó que no era que te odiara sino que no le gustaba que fueses mi novia, yo le dije que yo sólo te amo a ti y a nadie más que a ti y que contigo quiero hacer mi vida. En fin, ella supo que nosotros estábamos mal, todo metin casi lo sabía, ya que siempre andábamos juntos, y bueno se dedico a “darme apoyo”, decirme que todo se iba a solucionar, que no me preocupara y cosas así. Fue hablando de eso que llegué a contarle la vez que me tocó el tema del staff, que me gustaría haber sido GM. Estos tiempos también hablé con Yerko (más que con nadie), todos los días me daba su apoyo incondicional; con Angie, que me solía aconsejar para saber cómo actuar y con Andrés que buscaba hacerme reír.

Pero la verdad es que me sentía muy solo, me sentía un asco, una basura, sentía que cada vez que trataba de hacer algo por ti las terminaba cagando. Nunca te había querido hacer sentir mal, y me sentía pésimo por haberlo hecho. A veces pensaba que quizá tú estarías mejor sin mí, a veces pensaba que yo era una molestia para todos. A veces pensaba que no me merezco nada, que hago todo mal. Me daban ganas de desaparecer. Pero al rato me volvía la ilusión. Esa seguridad que siempre y que hoy, a pesar de todo, todavía tengo, de que vamos a cumplir nuestros sueños.

Claudia, sabes que nunca te he mentido, la única vez que te he engañado es ahora, te dije que esto sería breve y no lo fue. En fin, gracias mi vida por este maravilloso tiempo que estuviste conmigo, te agradezco cada uno de esos bellos momentos que compartiste junto a mí, me hiciste ser el joven más feliz del mundo durante cuatro larguísimos meses, años, décadas, hasta siglos les podría llamar, fue toda una vida contigo, una vida de ensueños, te tuve aquí una y otra vez, en frente mío, acostada a mi lado y abrazada a mí. Como dicen por allí “todo tiene un final”, pues la verdad yo no creo en eso, y es que cuando un amor es fuerte fuertísimo ni el obstáculo más atroz es capaz de quebrantarlo. Tengo la esperanza de que esto sólo sea un aluvión que vino y que pasará sin más. Y bueno, si me equivoco, tú sabes que para mí eres la única, sabes que siempre te voy a adorar, sabes que siempre por ti alucinaré, sabes que siempre dentro de mí tu imagen y tu voz vivirán, sabes que siempre recordaré los buenos momentos que me hiciste pasar, sabes que siempre puedes disponer de mí, porque yo soy tuyo. Mi amor, y te diré así, porque nunca dejarás de ser la jovencita a quien yo amo, te agradezco una vez más por alzarme tu amor, ese amor amoroso que sólo tú sabes brindar.

Espero que esto sea un comienzo. Un comienzo como aquel fabuloso puente de ensueños imaginario o más bien real (real en nuestras mentes, real en nuestros sentimientos) en que nuestra relación floreció. Un nuevo comienzo, un comienzo renovado, sin falencias, sin defectos, un nuevo inicio del amor más fuerte que perdurará por mucho tiempo. Claudita, me he equivocado varias veces y te pido perdón una vez más por todo eso, pero de que te amo, te amo más que a nadie en el mundo y lo sabes muy bien, y sé que a pesar de todo, no me has dejado de querer, porque me lo demuestras, aunque estés enojadísima me lo sigues demostrando, una y otra vez. Y si esto no llega a resultar como quisiéramos, siempre te amaré, siempre estrás en mi corazón, nunca te olvidaré, te seguiré esperando todo el tiempo que sea necesario, no me cansaré de esperarte. Esa imagen de ambos viendo películas tras las noches, esa imagen tuya quedándote dormidita, que tengo bien frescas en la mente, no se irán, vivirán una y otra vez. Porque eres lo más importante en mi vida y porque sólo tú eres a quien yo amé, amo y amaré por siempre y para siempre. Te amo Yocelin Claudia Bárbara.

213781 visitantes (1139210 clics a subpáginas)

- Copyright © 2008- InsaWeb! - Potenciado por PWG - Diseño por InsaWeb! -

=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=